Al abrigo del monte Urgull

 Paseo nuevo

En este monte, en pleno corazón de la ciudad, encontraremos además de una vista privilegiada, la Casa de la Historia, y restos de la muralla y los cañones, testigo del pasado militar de la ciudad.

La abrupta historia militar de la ciudad sigue viva en el Monte Urgull. Su enclave y orografía, la convirtieron en el siglo XII en fortaleza militar y sus murallas, único testigo de la San Sebastián amurallada junto con los restos que se conservan en el aparcamiento subterráneo del Boulevard, sufrieron ataques y asedios a lo largo de los años. El Monte Urgull fue testigo en 1794 de la primera capitulación de la ciudad a manos de los franceses y presenció, impotente, el incendio que fruto de la batalla de las tropas galas con el ejercito anglo-portuges destruyó la ciudad en 1813.

El Castillo de la Mota, en lo alto del monte, construido en el siglo XII fue pieza clave de la defensa de la villa, y a su alrededor aún pueden apreciarse los cañones y las aspilleras defensivas, así como la Casa de la Historia, el museo que, en un recorrido a través de audiovisuales, maquetas, objetos y escenografías, dibuja los rasgos que han definido la vida de los donostiarras a lo largo del tiempo, narrando así los más de 800 años de una ciudad joven y viva. El Cementerio de los ingleses, en la ladera norte del monte, testifica el paso de los ingleses por San Sebastián.

Custodiando la ciudad, desde la cima del Monte Urgull, la escultura del Sagrado Corazón (el Cristo de la Mota) se sumerge en el paisaje donostiarra. La obra, realizada por el artista Federico Coullaut en 1950, mide más de 12 metros de altura y se ve a una distancia de 4 millas desde el mar.

Bordeando el Monte Urgull, desde el Puerto hasta la calle Salamanca, nos encontramos con un paseo que nos acerca al mar. Inaugurado en 1916, es conocido por la espectacularidad de las olas rompiendo, así que, en los días de mar bravo, conviene pasear con un ojo atento a las olas, ¡si no queremos llevarnos un chapuzón!

En la parte más occidental del Paseo Nuevo, desafiando a la fuerza de la mareas, se alza imponente la escultura Construcción Vacía, del artista Jorge Oteiza. La obra, que fue premiada en la Bienal de Sao Paulo hace medio siglo, es hoy día un referente en el mundo del arte contemporáneo; un verdadero tesoro al alcance de todos.

Continuando hasta el final del paseo, nos encontramos con el Aquarium, que con casi un siglo de antigüedad y remodelado en 2008, puede presumir de ser uno de los museos oceanográficos más modernos de toda Europa.