2012 es sin lugar a dudas un año muy especial para San Sebastián y su condición de destino turístico, ya que cinco equipamientos de primer nivel cumplen su Centenario. El Hotel María Cristina, el teatro Victoria Eugenia, La perla del Oceáno, el Funicular del Monte Igueldo y el Ferrocarril de San Sebastián “el Topo” vieron la luz por primera vez en 1912, dando a nuestra la ciudad el impulso definitivo para convertirse en la ciudad preferente para el verano de los turistas más distinguidos y pudientes.
A principios de siglo XX, San Sebastián se encontró en la necesidad de dotarse de infraestructuras de calado para poder comparecer en el ruedo turístico. Es al menos, lo que pensaron un grupo de ilustres donostiarras, que agrupados en el Club Cantábrico, auguraban un fructuoso futuro turístico a la ciudad. Este Club, formado por los empresarios que dinamizaban la actividad económica donostiarra, fue la antesala de la Sociedad de Fomento de San Sebastián y tuvo como primer cometido la explotación de la plaza de toros y la construcción de un teatro y un gran hotel.
El impulso y afán emprendedor de los integrantes de esta Sociedad dieron pronto sus frutos: en 1912 pudieron ver la luz cinco recursos que supusieron un salto cualitativo para situar San Sebastián como uno de los destinos preferidos de los turistas más exigentes. Gracias a la voluntad de la Sociedad de Fomento para modernizar la ciudad, San Sebastián, que contaba ya con una rica tradición turística, se situó en la vanguardia del turismo internacional.