Finde romántico en San Sebastián

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Neus Torrent Colaboradora, 37 años, Barcelona

Si eres de los que les gusta poner candados de amor eterno en los puentes de Paris o Venecia, este post no es para ti, pero si te gusta pasear frente al mar en invierno e incluso meterte en él después de un baño calentito en una talasoterapia en la misma playa de La Concha, Donostia / San Sebastián es tu ciudad para una escapada romántica.

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No conocía San Sebastián y la verdad me ha encantado, aunque puede que haya engordado un par de kilos con tanto pintxo!

Llegamos el viernes a la tarde, después de coger el autobús desde el aeropuerto de Bilbao (1 hora en bus) y fuimos derechos al Hotel Niza que está en frente de la Playa de la Concha (qué vistas!!!) y a diez minutos andando de la Parte Vieja. Donostia es una ciudad pequeñita y es súper cómoda para caminar.

Vamos al grano: ¡los pintxos! La Parte Vieja está llena de bares con barras llenísimas de pintxos, aunque para mí los mejores son los calientes que pides directamente en cocina. ¡Puedes cenar, comer o hasta desayunar pintxos! Tortilla patata, brocheta de rape con bacón, langostino relleno… ¡de todo!

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El sábado nos hicimos una visita guiada cultural (muy recomendable!) y el guía, un chico donostiarra muy majo, nos explicó cómo hay que ir de pintxos: para empezar, nada de plato, y combinándolo con un vino o zurito (cerveza pequeña que deberíamos exportar al resto del mundo) como debe hacerse en el poteo (ir de bares al mediodía o al atardecer). A los locales les gusta cambiar bastante de bar, así que puedes probar la especialidad de cada bar. Además, así practicas decir “eskerrik asko” (gracias en euskera), que a nosotros nos salía más como “arigato”.

Para cenar unos amigos nos recomendaron un restaurante muy chulo, Ni Neu, con vistas tanto al mar como al río! Nos encantó, lo mejor el postre: torrija caramelizada!

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Para bajar tanto vicio, nos alquilamos las bicis de alquiler del ayuntamiento (aunque son eléctricas, así que tampoco bajamos tanto de peso…) y nos fuimos a las otras dos playas de la ciudad: Ondarreta en el barrio del Antiguo con chalets, palacios… y Zurriola, la playa surfera y aunque era enero había surfistas! Para los más animados, había clases, pero nosotros decidimos pasar y meternos a la Perla, con bañitos de burbujas! Eso sí, después de la piscina caliente, nos metimos en el mar donde conocimos a un par de abuelas que van todos los días del año!! El agua estaba “fresquita”, como decían las señoras nadando tranquilamente.

la-perlaFotos: La Perla

Pues eso, que si sois de los que celebráis San Valentín, con una cenita romántica y una masajito relajante, no os perdáis Donostia!

Neus Torrent, 37 años, Barcelona

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