Exposición: Luces en la memoria. Arte y conversaciones frente a la barbarie de ETA.

Luces en la Memoria, en el Koldo Mitxelena - La Diputación de Gipuzkoa rememora 50 años de terrorismo de ETA "como contribución a la dignidad de las víctimas". Arte y conversaciones frente a la barbarie de ETA.

Luces críticas para un espacio democrático de memorias

La creación artística y la literaria, desde su hacer autónomo y libre, pueden hacer surgir nuevas formas disidentes, otros imaginarios críticos frente a la violencia terrorista. Pueden, asimismo, iluminar zonas de silencio. Todo ello concierne a su poder representativo y a su potencia para producir formas expresivas nuevas. Sabido es que una obra de arte o una novela no son, en sí mismas, tratados morales o políticos, pero en su despliegue formal, aún en aquellas obras cuyo sentido se manifieste de modo ambiguo, activan en su recepción un diálogo estético, moral y político. Ante una historia de violencia que ha protagonizado ETA no hay muchos casos de artistas que hayan creado obras sobre esa cuestión. En la creación literaria, en cambio, emergen de modo creciente obras que litigan con el mal padecido, siendo el caso de Patria, de Fernando Aramburu, el caso más sobresaliente.

Luces en la memoria es una muestra que focaliza su atención en esa historia de violencia y en las formas de la memoria y del reconocimiento que merecen las víctimas. Una primera manifestación de ese reconocimiento se da en los memoriales que han promovido las instituciones vascas y navarras. Así, por ejemplo: la pieza escultórica Brújula del mediodía (2008) de Cristina Iglesias instalada en el exterior del Parlamento Vasco (Gasteiz), Conjunto escultórico (2007) de Iñaki Olazabal instalado en el exterior de la sede de las Juntas Generales de Gipuzkoa, o la más reciente, La tercera puerta (2014) de Javier Muro que se ubica en el Parlamento de Navarra. Todas esas intervenciones artísticas vindican un reconocimiento de todas las víctimas del terrorismo.

La instalación de Eduardo Nave, A la hora, en el lugar (2008-2013), integrada por 36 fotografías de gran formato y un dispositivo de archivo, producida por el Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo, constituye el proyecto principal de esta propuesta expositiva, discursiva y performativa que se presenta en el Koldo Mitxelena Kulturunea. Una poética indicial, de la ausencia, está asociada a un dispositivo que archiva el acontecimiento trágico que subyace a las imágenes fotográficas. Una memoria de lugares despojados de presencias humanas activa una memoria de silencios y olvidos que deberían ser transformados en un espacio público de memorias de las víctimas de ETA.Mikel Zatarain presenta la proyección Branka (2013), un documental que indaga en las posibilidades fílmicas, poéticas y políticas de las imágenes para interrogar acontecimientos críticos y paisajes. José Ibarrola es uno de los artistas que más ha perseverado en crear una memoria plástica, que demanda un reconocimiento de las víctimas de ETA, mediante su serie pictórica Paraguas, 2002-2012. Alex Carrascosa presenta un taller para la mediación y construcción de una memoria en transición mediante procesos de interacción individuales y colectivos. Por otro lado, hay un espacio reservado a los memoriales. Iñaki Olazabal expone la maqueta del proyecto y unas fotografías del Memorial (2008) mencionado que está dedicado a las víctimas del terrorismo. También es autor de una escultura en Ordizia realizada en el año 2004 y dedicada a la memoria de Yoyes, asesinada por ETA. Javier Balda participa con un mural realizado en el año 2004 como reacción a un atentado terrorista. Además, habrá un espacio de memoria documental con fotografías y carteles entre los que se incluye Contra el silencio (1987) diseñado por Jorge Oteiza y promovido por la Organización por los Derechos Humanos en el País Vasco.

El segundo eje tiene un carácter performativo y documental: del mismo modo que la propuesta de Eduardo Nave incorpora un archivo que invita a los públicos a ir más allá de la recepción de las imágenes para acceder a una memoria de víctimas y lugares, en otros espacios de la sala se ofrecen recursos multimedia para acceder a otras plataformas que vienen construyendo una memoria pública y compartida sobre la historia del terrorismo y de la violencia. Por esa razón, el espacio expositivo incluye un acceso a los recursos de AROVITE (Archivo Online sobre la Violencia Terrorista en Euskadi) promovido por el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo en colaboración con el Instituto Universitario de Historia Social Valentín de Foronda, y al proyecto Plaza de la Memoria impulsado por GOGORA (Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos).

Un tercer eje del proyecto se estructura en el propio marco expositivo como un espacio para la conversación y el debate entre invitados e invitadas pertenecientes al ámbito artístico, literario o al de la investigación crítica e histórica. Las conversaciones, desde el encuentro y la diversidad de voces, serán otros modos de iluminar una conciencia crítica frente una historia de violencia política.

Precisamente, la construcción de una memoria heredada y por hacer está conectada a una poética y a una política de la memoria que forma parte de la formación de un espacio vivo y democrático de memorias plurales. Como recuerda Enzo Traverso, «el pasado se transforma en memoria colectiva después de haber seleccionado y reinterpretado según las sensibilidades culturales, los dilemas éticos y las conveniencias políticas del presente». Todo ello conlleva una promesa de futuro: el despliegue de una cultura política que mediante controversias, acuerdos y desacuerdos conforme un proyecto democrático.

La creación artística y literaria tiene el poder de fomentar nuevos imaginarios colectivos, nuevas significaciones e identidades a través de la construcción de formas nuevas que no eluden sus dimensiones éticas y políticas. Pero estas dimensiones no tienen a veces una significación unívoca, sino que abren un espacio de libertad de sentidos y acercamientos que cada público o receptor recrea con sus bagajes, experiencias y afectos.

Fernando Golvano - Comisario