Parte Vieja Donostiarra

parte vieja

El lugar más visitado de San Sebastián es, sin duda, la Parte Vieja. Es el segundo barrio más viejo de la ciudad después del Antiguo. Se sitúa al pie del monte Urgull, el puerto por el lado del mar, y el río Urumea seguido por el barrio de Gros en la parte este.

Adentrarse en la parte vieja significa conocer el verdadero centro social de Donosita, sus empedradas calles como la 31 de Agosto, que conmemora el incendio de ese día en 1813, están llenas de bares para poder disfrutar de los mejores pintxos de la ciudad, y sus edificios emblemáticos como la Basílica de Santa maría del Coro y la iglesia San Vicente  son de gran atractivo e interés.

La Plaza de la Constitución, una de las más famosas de la capital guipuzcoana, también se sitúa en esta parte de San Sebastián, que es un lugar lleno de vida y el escenario protagonista de las fiestas locales más importantes como la famosa Tamborrada.

Por tanto, una visita a la Parte Vieja es un “must” del turismo por San Sebastián, ya que nos da la oportunidad de disfrutar con todos los sentidos de esta zona de la ciudad.

Iglesia San Vicente

La Parte Vieja, como su propio nombre indica, es el germen de la ciudad actual, y está delimitada por tres elementos naturales: el monte Urgull, el río Urumea y la Bahía de la Concha. Hasta 1863 estaba delimitada también por la muralla de la ciudad; año en el que se decidió derribarla para acometer el nuevo ensanche de la ciudad. Anteriormente, casi todas las casas de intramuros fueron saqueados y destruidos por las tropas anglo – portuguesas el 31 de agosto de 1813, durante la guerra de la Independencia contra las tropas de Napoleón.

El corazón de la Parte Vieja lo ocupa la plaza de la Constitución. Su edificio central fue hasta la década de los cuarenta el Ayuntamiento de San Sebastián. Los balcones de los coloristas edificios que la rodean tienen impresos unos números que nos remontan a su pasado en el que hacía funciones de coso taurino. Hoy, sin embargo, la Plaza de la Constitución es un lugar lleno de vida y el escenario protagonista de las fiestas locales más importantes: el 20 de enero, día de San Sebastián, con la izada y la arriada de la bandera, el 21 de diciembre, día de Santo Tomás, etc.

Una de las principales aficiones de donostiarras y turistas es callejear por la Parte Vieja y recuperar fuerzas en alguno de los numerosos bares o restaurantes de la zona: txikitos, txakolí, los ubicuos pintxos… ¡la Parte Vieja es un hervidero gastronómico!

En la Parte Vieja están también las dos iglesias más antiguas de la ciudad:

Iglesia de San Vicente: es el templo más antiguo de la ciudad. Construida durante la primera mitad del siglo XVI bajo el estilo gótico, en su interior se esconde uno de los mejores retablos del románico, obra de Ambrosio de Bengoechea y Juan de Iriarte. Junto a él, comparten protagonismo el órgano francés Cavaille-Coll, de 1868, y sus impresionantes vidrieras. En su fachada lateral, la escultura “la Piedad”, del artista Jorge Oteiza. A los bautizados en San Vicente se les conoce como “koxkeros”, debido las piedras salientes del templo (“koxka” en euskera).

Basílica de Santa María: es una impresionante obra barroca del siglo XVIII que preside la calle Mayor en plena Parte Vieja donostiarra. De esta obra de arte destacan la fachada barroca de matiz churrigueresco, presidida por una escultura de San Sebastián Mártir y el retablo mayor dedicado a la Virgen del Coro, patrona de la ciudad. Junto a la pila bautismal, se puede contemplar una escultura en forma de cruz de Eduardo Chillida. La Basílica se construyó entre 1743 y 1774, sobre la planta de un templo anterior que ocupaba el mismo espacio. La puerta principal coincide en línea recta con la entrada a la Catedral de El Buen Pastor. A los bautizados en Santa María se les conoce como “josemaritarras” (literalmente, “los de Jose Mari”), y aparecen mencionados en el himno a San Sebastián.

En el extremo oriental encontramos el Museo San Telmo, antiguo convento dominico del siglo XVI, que pasó a ser cuartel militar y hoy es el flamante Museo de Sociedad Vasca y Ciudadanía, y que cuenta con un claustro y la antigua iglesia dignos de ser visitados. El extremo oriental da al puerto, a resguardo del mar Cantábrico. La Alameda del Boulevard, construida sobre la muralla, guarda algunos vestigios de ésta en su parking subterráneo.